El trabajo soñado
01/02/2023
Autor: Cynthia María Montaudon Tomas
Cargo: Directora del Observatorio de Competitividad y Nuevas Formas de Trabajo de la UPAEP

“Estudios a nivel mundial han demostrado que sólo tres de cada diez adultos trabaja en algo que desearon desde niños…”

Desde muy pequeños, los niños sueñan con ser grandes y tener una profesión. ¿Qué quieres ser de grande? es una pregunta obligada en la casa y en la escuela. Los niños con frecuencia basan sus aspiraciones en los trabajos de sus padres, amigos y vecinos, aunque éstas también han sido fuertemente influenciadas por la cultura popular. Por ejemplo, el sueño de millones de menores en la década de los 90’s, fue convertirse en biólogos marinos gracias a la película Free Willy. Ser veterinario fue otra opción por el gran número de series televisivas y películas vinculadas al reino animal.

El género y la geografía parecen tener una incidencia importante en las intenciones profesionales de los menores. En los países más ricos, ser médico, astronauta, bombero, policía y piloto fueron por años las grandes aspiraciones de los niños, quienes ahora prefieren convertirse en deportistas famosos y estrellas de Youtube, así como formar parte de las fuerzas armadas o ser ingenieros.  En el caso de las niñas, ser madre, doctora, maestra, o bailarina eran las profesiones más deseadas. Hoy sueñan con profesiones más glamorosas y mejor pagadas como artistas reconocidas, cantantes, influencers, o algún trabajo vinculado a la belleza, aunque el ideal de trabajar en áreas médicas se mantiene.

En el caso de los países más pobres, los menores tienen la ambición de desarrollar una profesión que les permita ayudar a otros. La mayoría de los niños y niñas aspira a convertirse en doctores, profesores e investigadores.

Estudios a nivel mundial han demostrado que sólo tres de cada diez adultos trabaja en algo que desearon desde niños, pero que quienes lo hicieron, están mucho más satisfechos que aquellos que desecharon sus sueños. Además, los que están más satisfechos son los hoy profesionales de la educación.

Los sueños de los niños sobre el trabajo ofrecen una ventana a las pasiones y los talentos por desarrollar y pueden convertirse en la diferencia entre un trabajo poco motivador y uno altamente satisfactorio. Si queremos un mundo de empleados apasionados habrá que dejar a los niños soñar… y apoyarlos para que cumplan sus sueños.